miércoles, 22 de abril de 2009

Era joven, ya no me siento así.

Bien sabemos todos que el trabajador ha de ser respetado, ya que su labor suele ser para bien de muchos.

Si no se respeta a los trabajadores, se acabaran los servicios, se acabarán las obras y construcciones, se acabarán los alimentos, se acabaran los medios de transportes, se acabarán los combustibles, se acabarán incluso las telas, se acabará todo.

Si la dignidad de un trabajador es mancillada por la sutil pluma del juzgador, de un plumazo (Valga la redundancia) estará mancillando la dignidad de cuantos trabajadores puedan caer en la situación del primero. Y así sucesivamente, hasta que todos los trabajadores se sientan mancillados, dañados, e indefensos ante la errática virtud del poderoso juzgador (o bién, poderoso caballero Don ......).

Cuando un hombre que está trabajando sufre un accidente fortuito, debe de estar protegido contra toda contingencia, o por lo menos a la que la ley le otorgue en derecho. Pero si aún otorgándole la ley ese derecho, el poderoso juzgador no se la aplica al trabajador, debe de saber que las repercusiones de la falta de ayudas (reconocidas por derecho), afectarán a la estabilidad laboral general, creando miedo e inseguridad en los sectores productivos colindantes, y ese miedo se podría transformar en una alarma social, de tal calibre, que podría ser peor lo roto que lo descosido.

Yo soy de Huelva, y tuve un accidente laboral en mayo del 2001, y ni siquiera recibí ayuda para costearme los medicamentos y menos los alimentos. Hoy 22 de abril del 2009, he sufrido embargos, he estado encerrado en una habitación durante 9 años por no tener ningún tipo de ayuda económica para poder tomarme una cerveza con los amigos, por consiguiente me han creado problemas añadidos, generados por el aislamiento al me he visto avocado.

Yo estaba trabajando cuando tuve un accidente laboral y no se me han respetado mis derechos, me han quitado mi dignidad, me han humillado y calumniado, he sido maltratado, vejado e injuriado, he sufrido la fría realidad de las instituciones y lo han hecho con una impunidad y una ligereza tan terrible que en ocasiones da miedo.

Me han quitado mi vida, me han quitado mis ilusiones, han mancillado mi dignidad como persona, a veces me han tratado peor que un animal.

Pdta. Solo estaba Trabajando.

 


Tags: Justicia, dignidad, derechos, humillacion, maltrato

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